LEÍDO por ROSA IGLESIAS
ES OLVIDO
Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos! yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de la su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
relaciones de estricta cortesía,
nada más que palabras y palabras
y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
sólo queda un puñado de cenizas),
pero jamás vi en ella otro destino
que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
con el celeste nombre de María,
circunstancia que prueba claramente
la exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡quién es el que no besa a sus amigas!
pero tened presente que lo hice
sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
su inmaterial y vaga compañía
que era como el espíritu sereno
que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
la importancia que tuvo su sonrisa
ni desvirtuar el favorable influjo
que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
que comprendan que yo no la quería
sino con ese vago sentimiento
con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
lo que a esta fecha aún me maravilla,
ese inaudito y singular ejemplo
de morir con mi nombre en las pupilas,
ella, múltiple rosa inmaculada,
ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
que se pasa quejando noche y día
de que el mundo traidor en que vivimos
vale menos que rueda detenida:
mucho más honorable es una tumba,
vale más una hoja enmohecida,
nada es verdad, aquí nada perdura,
ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
creo que moriré de poesía,
de esa famosa joven melancólica
no recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
como una paloma fugitiva:
la olvidé sin quererlo, lentamente,
como todas las cosas de la vida.
Nicanor Parra
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8 comentarios:
Lectura sugerida por Pere Bessó..
Gracias Pere...Unas rimas bellísimamente sustanciosas
Moriré de Poesía...
Grave enfermedad ésta y de cronicidad aguda
Rosa
Rosi...tienes una preciosa voz que da grandeza al poema
Me ha gustado muchisimo
Un abrazo
Stella
Rosi...tienes una preciosa voz que da grandeza al poema
Me ha gustado muchisimo
Un abrazo
Stella
Don Nica : Es toooodo un personaje de mi tierra por la tierra y las otras.
Hay gentes especiales, EL, UNO
POR EL UNO Y EN EL UNO = NICANOR PARRA
GENIO
HOMBRE DE BUEN HACER Y DECIR,
Creo que hoy en día esos ojos que miran hacia adentro, tienen su fecha de caducidad...
LÁSTIMA QUE ALGUNOS, no puedan permanecer por muchísimo mas tiempo.
ES UN HONOR ATENDER EN TU VOZ, SU PALABRA.
Y ASI, SE NOS IRA
Como lo que jamás fué y en los LABIOS DE MUCHOS,
AQUEL HOMBRE IMAGINARIO...
UN ABRAZO
VIVA LA POESIA!!!
Ross
p.d.
Me acaba de nacer un poema, cóbramelo...
Hola Rossi
Mientras hablamos te comento
Este poema es precioso, mágico
Me alegro de que te haya gustado
mi forma de leerlo
Siempre contigo Rossana Arellano
Un beso
Rose
Carmen¡¡¡¡
Gracias, divina mujer
Te abrazo mil veces
Rosi
Mi Dios Negri, que poema , son de esos que quedan tatuados en el alma
y tu voz lo hace aún mas sentido
te apaludo de pie amiga
Un besote de luz
Monica
Gracias , negrita
De cierto que es un poema exageradamente bello y romántico
Lo disfruté muchísimo
Gracias por venir Moni
Te quiero amiga mía
Ro
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