martes, 12 de marzo de 2019

MATA KI TE RANGI de Rossana Arellano

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LEÍDO por ROSA IGLESIAS




MATA KI TE RANGI
 

( ojos que miran al cielo )


** A mi madre por aceptar que naciera de ella.



Mata ki te rangi, ojos mirando al cielo
atisbando la sensibilidad de todo el planeta.
... Tu misión en la tierra, Rapa Nui.
cura del mundo, centro del mismo.
Maravillosa energía
que permite alcanzar los instantes.
Cálido y vivo, corazón ancestral
piedra perfecta de raíz jerárquica.
Dentro de ti, escalera al cielo
en el ascenso.
Columna vertebral del viaje
al equilibrio.
Nombre que combina
el conocimiento auténtico.
Me acerco a ti,
árbol primero y último,
ojos que alimentan el paso, revelación.
Flor del tiempo, hacia el camino derecho.
medito y no cesa el femenino, al intelecto,
indicio que percibo,
civilización, consejo.
Te intuyo, energía,
en la unidad de mi existencia.
Esencial te me has hecho
en el extremo interior.
Grado cierto, del grado de conciencia,
sin ego, despertar espiritual.
¡Oh! Gran belleza de la gloria, emocionas,
amable, concibiendo en los triángulos,
en tus manos, el hogar infinito,
árbol hijo, eterno, de los siglos,
permaneces latiendo
ante nosotros, tus discípulos.
Testamento de Dios, atribuido.

Mata ki te rangi, Mata ki te rangi…



Rossana Arellano


lunes, 4 de febrero de 2019

EL SEMBRADOR ... según San Marcos





LEÍDO por ROSA IGLESIAS



EL SEMBRADOR



«Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.» Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga.»
  «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento.»


MARCOS 4,1-20

jueves, 31 de enero de 2019

QUIERO ESCRIBIR ... de Silvia Occorso





 
LEÍDO por ROSA IGLESIAS



QUIERO ESCRIBIR



Quiero escribir un pétalo
esta mañana con aromas
de rosa perfumado
y que  llegue flotando a tu orilla
llevado por una brisa alada.

Cuando el rocío caiga ténuemente
y tiemble la palabra adormecida
volaré entonces pensamiento
para ser caricia enamorada.

Rompo el silencio
desgarrando el tul que vela
que separa en dos mi vida.
Despertaré siendo una distinta
o la misma que nació 
y no pudo vivir hasta esta hora.



Silvia Occorso

MARZO ... de Antonietta Valentina





LEÍDO por ROSA IGLESIAS




MARZO



Hay días, silentes días,
donde la muerte visita repetitiva.
Ronronea cercana, luego
da un giro y se marchita.
Yo  presumo olvidadiza
pero es eso , solo presumir,
porque Madrid, Margarita y Japón
han marcado ya mi alma
cuasi ermitaña.
Hay meses así que quedan grabados
de dolor y olor a cementerio
En el silencio más profundo se transita,
silencio que ni los ángeles
se atreven a esbozar.
Es tétrico y helado,
retumba en las horas del sueño
y allí quedan callados y secretos
todos estos sentimientos que me abordan.
Porque es mejor sonreir
aunque  sea para creerme
que el olvido florece
en los campos del espíritu.
Hay meses así, hay días,
hay instantes, siempre hay
un ay que nos doblegue,
una razón como la lágrima
que duele y se evapora
dejando sal en su trayecto.
Marzo, marzos de mi vida,
repican campanadas en todos los ocasos
cuando el descanso del sol
es inminente y el baile de la luna
comienza con un tango.
Y yo adormezco 
en ese silencio adolorido
todos los Marzos de mi vida.



Antonietta Valentina


Música de Ennio Morricone




jueves, 17 de enero de 2019

CUANDO ÉRAMOS PECES


   


Leído por ROSA IGLESIAS




CUANDO ÉRAMOS PECES

 



El tiempo decide
mientras nosotros divagamos....



Todavía erais peces,
ignorábais la cualidad de lo seco
o el ardor que florece en el hambre de las llamas;
el placer de tenderos bajo el sol
era inimaginable para vosotros.

Temíais el peso diluído de la luz.

Vuestra anatomía de escamas
era como los ríos que temen,
en sus derivaciones, un exceso de vertidos insalubres,
las anochecidas muertes de radio.

Pero también el dolor es agua
y habita bajo las marismas y el lodo.

Discretamente, soñabais contra ese respirar de miedo,
contra una futura sequía,
y os fuisteis reinventando anfibios,
mutando, entre contrariedades de piedra y disoluciones de sal
para tropezaros, húmedos ,con la demolición
de este mundo terrestre.


Rosa Iglesias


Música : V. A. Motsart 

melodiya serdtsa

lunes, 14 de enero de 2019

LLAMA DE AMOR VIVA... de San Juan de la Cruz

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LEÍDO por ROSA IGLESIAS




LLAMA DE AMOR VIVA


1

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

2
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!
Que a vida eterna sabe
y toda deuda paga ;
matando, muerte en vida la has trocado.

3
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

4
!Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!

San Juan de la Cruz

Música : El cant dels ocells
de Pau Casal

sábado, 12 de enero de 2019

LLUVIAS ... de Domingo F. Faílde

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LEÍDO por ROSA IGLESIAS



L L U V I A S



Perdónate, concede
reposo a ese caudal que los años incrementaron
y ahora anega, imparable, tus orillas,
pues si apenas llovió no atesores las lágrimas,
alivia el cauce y deja
que el río de tu historia se desangre en el mar.

Dirás que el agua arrastra
sucesos de otra edad, dádivas cenicientas
y que el fracaso, a bordo de todo lo que hiciste,
navega en camarote de lujo hacia el olvido.

Dirás que fue tormenta cada pisada tuya
y un huracán esquivo se llevó cada hora,
perdidas, una a una, en la borrasca inútil
que ahora inunda tu vida y arrasa sus andenes.

Pero ya nada importa, pues lo perdiste todo
y, desnudo, descalzo, sin un mínimo hatillo,
nada sino tú mismo te queda y eres libre,
sube al mástil más alto del buque que zozobra,
sé la única vela que su rumbo señale
y entrégate a los vientos, a la dulce resaca
de ser tu sombra acaso
y entrégate a las fauces hambrientas de las olas.

No digas que dejaste lo que deja cualquiera.
Dinero, no tuviste ni salud; y, aunque pródigo
fuese el amor en goces y memoria
en un papel dejaste: nada vale lo escrito,
nadie habrá de leer lo que borrado
nació, creció, soñó, yerta higuera maldita,
sin dar un solo fruto.

Ya lo ves, no hay excusas, ningún pretexto sirve.
Perdónate el vacío que anidó entre tus manos
y el yerro de creerte como la noche, inmenso,
como los astros, luminoso y frío,
arrogante y remoto como un pequeño dios.

Concédete la paz, huye del paraíso.
Sigue lloviendo, es tarde, tu vida se derrama.
Lo demás, solamente silencio, un paso al frente,
ser dueño de ti mismo,
no ser nada tal vez.



Domingo F. Faílde.-



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DONDE HABITE EL OLVIDO de Luis Cernuda





LEÍDO por ROSA IGLESIAS


DONDE HABITE EL OLVIDO




Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.




Luis Cernuda




sábado, 22 de diciembre de 2018

VESTIDA DE POESÍA de María Sánchez Román







LEÍDO por ROSA IGLESIAS




VESTIDA DE POESÍA


El aroma de tus calles me embriaga,
vuelvo a la infancia con el aroma a pan recién hecho
y el murmullo de musiquilla que alegra mis sentidos.
Mi cara es un clavel abierto tras la reja de un corazón,
en los patios de colgantes geranios huele a tu amor
y la alegría de tu sal da vida al caudal de mis venas...

Y yo, me visto de poesía:
me miro en el espejo de tu mar,
me coloreo con la espuma de tus olas,
me espolvoreo con la canela de tu arena.
Yo, trovadora de los vientos,
Gaviota de los mares del sur,
cierro los ojos, abro mis alas,
pongo rumbo costeando tus aguas...

Y sigo, vestida de poesía,
para mirarme en tus azules ojos,
en la inmensidad de tu cielo,
en el camino que me lleva al universo,
para regresar a ti,
al corazón que me regaló  sus latidos,
al espíritu que me presto sus alas,
a la música que acompañó mis sentidos...

Y vuelvo a ti...
Vestida de poesía



María Sánchez Román







martes, 18 de diciembre de 2018

LA COSTURERA DE MUNDOS de Dolors Alberola

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CANTO Y GUITARRA : SILVIA OCCORSO
LECTURA  : ROSA IGLESIAS


 La costurera de mundos




Así,
por que tus ojos oigan
el rumor de los versos verdeando mis labios
mientras mis manos sorben tu silencio,
tejo yo mis palabras.
Cada día del mundo, con la luz,
se levantan las horas. Largas fibras de tiempo
con las que yo construyo esa costumbre
de edificar murallas,
de lanzar al abismo grandes voces,
de reinventar la seda, la magia, los ornados
más bellos y verterlos,
como una vela blanca, contra el aire.

Tal vez detrás del aire estén los sueños,
las antiguas promesas o tu rostro.
Un rostro que contiene, creciendo, una ciudad,
un balcón, un enigma, un desierto llagado
de oasis encendidos donde mi ser descansa
y mi mano descansa
y mi pluma descansa, imaginando
que detrás de las sílabas se cumple su amplia música.

Así,
por que tu pecho abierto lance a la luz su barca
y en tus hombros rebullan las palomas
y un hontanar de pétalos se te asiente en los sueños,
coso yo para ti todas las cosas
y levanto otro mundo
capaz de desvelarte mis secretos.



Dolors Alberola


sábado, 15 de diciembre de 2018

PECADO de Rossana Arellano



LECTURA de ROSA IGLESIAS







PECADO



Sólo espero que la muerte me sorprenda
cuando violo el pacto
y acaricio este íntimo secreto..
Así mi alma pudiera alcanzar redención
Una sodomía delinque mi cuerpo
todas las noches a la sombra,
el abandono que corona y oprime.
Dime Dios ¿Quién acecha este espíritu?
El día devora mi nombre,
el ocaso derriba mi confianza.

¿Qué mañana vomitará esperanza?
Va mi lengua echando maldiciones
sin misericordia,
porque dentro de las venas, la sangre impía
atenta y se aloja en mi boca
este deseo maldito, asaetando.
¿Y mis pasos?
¿Qué será de mis pasos?
El mal se esconde entre los pies descalzos
que no reposan, se rebelan y sangran.

Dime por qué esta vigilia
por qué no sacia el perdón toda la carne.
Los ojos de mis enemigos
vienen a pastar en mi amargura,
se alegran sus bocas y babean en cánticos.
¿Acaso no los escuchas también?

Qué pesada carga, señor, sálvame...
Que mi semilla de fruto no cautivo,
Que mi andar se esparza sin desamparo
Que mi razón halle su templo... Allá en la altura.



Rossana Arellano


Música : Sad Piano and Cello by DeXound

viernes, 17 de mayo de 2013

KOSOVO de Maribel Tejero Toledo






LEÍDO por ROSA IGLESIAS

 KOSOVO


Ahora a vosotros os llamo;
a todos por vuestro nombre:
Hombres, hermanos de los Hombres,
a Todos los sin nombre,
a Todos los que el corazón os grita,
en nombre
de los que no dicen su nombre,
porque se lo sellaron,
porque se lo silenciaron.
A Todos los que la tierra ya no reconoce,
a Todos, los que sólo gritan vuestras heridas
con sangre y sin sangre.
A Todos los que sólo os queda,
-ni el aire-
porque os lo dosifican.
A Vosotros los que hoy vagáis por los montes
en busca de vuestro vientre.
A Vosotros los que sólo tenéis
el primer llanto como bagaje,
a Vosotros, los hombres que
os avergonzáis de serlo,
porque habéis sentido que no lo sois,
porque la palabra ya no existe,
ni tiene posibilidad de sueño
porque el Otro, igual, ha muerto,
en nombre del espacio medido
de la frontera.
A Vosotros que extendéis la mano
con la herida,
a Vosotros los que nunca tuvisteis nombre
porque sólo teníais razón de Amor.
A Vosotros los hombres, sin nombre
que la tierra ocupada deshecha,
a Vosotros todos los olvidados
los que fuisteis Verbo,
solo en el Infinito Eterno
antes de Todo;
a Vosotros en los que el Todo se reconoce
porque es El Mismo.
¡Oídme!, yo también os pertenezco,
yo que ahora también
quiero silenciar mi nombre
porque me pesa demasiado tenerlo.



Maribel Tejero Toledo

domingo, 23 de diciembre de 2012

TU SUEÑO de Ana Muela Sopeña



LEÍDO por ROSA IGLESIAS



 TU SUEÑO




¿Quién alimenta tu sueño?
Los hombres ya se han ido,
han dejado la ciudad
mientras el tren del pánico
huye de la acedía.

Milenios alimentando sueños
de otros,
despojándote de ti
en la piel
de otros,
renunciando a tu luz
por el cuerpo
de otros,
eclipsando tu brillo
por el poder
de otros.

Ahora,
recoge las agendas,
entiérralas en la playa,
emerge de lo invisible
y toma al inframundo por el cuello
hasta destruirlo.

¿Quién alimenta tu sueño?
No son otros,
eres tú:
ahora
o
nunca...



Ana Muela Sopeña




lunes, 5 de noviembre de 2012

¿CÓMO RESISTIR? de Silvia Cuevas-Morales






   ¿CÓMO RESISTIR?


 



¿Cómo resistir
convertirse en roca
en hielo,
dejar de ser de carne
para no sentir,
ser muda para no gritar,
sorda y ciega
para no escuchar más mentiras
no ver más rostros hipócritas?
¿Cómo no ahogarme con la ira
y las lágrimas
ante este monstruo burocrático,
justicia injusta,
madre patria racista
que me niega la entrada?
¿De dónde sacar ánimo
para resistir la embestida,
el torero  que cada vez más me aniquila
con sus banderillas envenenadas,
con su caballo de dios falso
con su verónica que da alardes de fuerza
ante un toro que se tambalea
en medio del círculo vicioso de una lidia injusta?
¿Cómo sobrevivir cuando ya ganas no quedan,
cuando la esperanza es nula
y las verdades son falsas
y el camino se aletarga
en la infinita espera?
¿De dónde sacar paciencia
cuando todas las puertas se cierran?
¿Cómo resistir y seguir intentando
conseguir lo que tanto cuesta?
¿Cómo seguir luchando cuando armas
ya no quedan,
cuando el mundo poderoso
se mofa del perdedor
y la población de vencidos aumenta?
¿Cómo seguir luchando
cuando se seca el pozo de la paciencia?


Silvia Cuevas-Morales

martes, 3 de julio de 2012

LOS HERALDOS NEGROS de César Vallejo





TRES LECTURAS de ROSA IGLESIAS

 



LOS HERALDOS NEGROS






Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


CÉSAR VALLEJO


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domingo, 1 de julio de 2012

EN TU VOZ de Carmen Sáiz Neupaver


 

                             LECTURA de ROSA IGLESIAS                                       

 


EN TU VOZ

A la poeta Rosa F. Iglesias




Levitan catedrales en tu voz
donde posa el asombro a sus cigüeñas
y los niños de todas las naciones
dejan al fin de padecer el mundo.
Ha debido colgarse de tus jarcias
la lucidez del lirio y de los arces
que rezan en la glotis, arbolados,
como oran en salmuera las olivas.
Hay un cántaro de tildes y asonancias
que retozan de gozo en el columpio
donde ponen sus nidos los acentos
y un velaje de hinojo empuña el bosque
soñado por la flor de sus umbelas.

Maniobras bajo el humo movedizo
con la garganta abierta hacia los puentes
un tántrico milagro de lactancia
que prospera en los tímpanos de golpe.
Si alguien pregunta, Rosa, qué perpetran
en la noche tus hélices vocales
no sé que contestaras. No lo sé.
Fermentan las hipótesis que brincan
en el pálpito a ras de los magnolios
y toda conjetura es un litigio
de salitre ladrándole a los pájaros.

No sé que respondieras si preguntan
qué gamuza de garzas escogió
a tu voz para cubrirla.

Qué paz para los peces
si el mar te oyera…


®M. Carmen Sáiz Neupaver



Música de Chopin - 

nocturne no.20 in c-sharp minor op.posth violin


viernes, 29 de junio de 2012

DESENCUENTRO de Ana Muela Sopeña




Lectura y Vídeo de Rosa Iglesias



DESENCUENTRO



Nadie conoce a nadie en la selva del asfalto.
Descargan las máscaras
en poligamia de salivas.

Nadie conoce a nadie en los túneles del tiempo
y busco a los culpables
de esta expresión alucinante que me congela el universo.

Se arrastran por aceras con los velos
mujeres en estado de ebriedad.
Mas no han bebido nada en muchos meses,
tan sólo las palabras de marasmo.

Y miles de hombres vírgenes,
con cientos de experiencias
van reptando por las calles del olvido,
como seres aún dispersos
en caminos de reptiles.

Un desencuentro amable
se topa con las plazas del silencio.

Un mutismo sereno
conecta ojos con ojos
en clubes de streptease.

Las horas van pasando
en noches como ésta.

Ciudades monocordes
que deliran con sílabas.
Letreros luminosos avanzando en la niebla.

Nadie conoce a nadie,
a pesar de los viajes,
los e-mails y el teléfono.

Nadie conoce a nadie...

Nadie conoce a nadie...


Ana Muela Sopeña



jueves, 28 de junio de 2012

HAMBRE de Sagrario Hernández.




 


LECTURA de ROSA IGLESIAS
 




HAMBRE





Bocas ávidas, hambrientas de pezones
oscuros: manantiales de vida.
Bocas. Miles, millones de pequeñas bocas
desdentadas, tiernas, luctuosas
ya en el primer albor de una sonrisa.
Bocas que no serán besadas
jamás por otras bocas,
que no pronunciarán
un nombre con dulzura,
que no repetirán la melodía
ancestral de su pueblo.
Bocas que no resistirán la primavera
porque habrán sucumbido
-inocentes-
antes de que un derecho,
natural y preciso,
las rescate en el tiempo.
Bocas aferrándose al llanto
como único recurso de alimento,
como único repudio del olvido;
porque no habrá otras bocas
que afirmen su existencia
trazándoles senderos de esperanza
por donde acuda un sueño
-sin dolor y sin moscas-
hasta la desazón de sus entrañas.
Bocas que son aniquiladas
ya antes del esbozo:
en el envite último del vientre
o en el primer aliento de un gemido.
Bocas que no llegan a ser ni tan siquiera
un número estadístico en un oscuro
archivo de oficina.
Bocas por las que llora el alma
de un escaso destino atormentado,
por las que gritan dioses
-pequeños, taciturnos-
sin poder y sin gloria.
Bocas que mueren sin saber
que hay un granero inmenso
para todas las bocas,
pero absurdo e inútil
cuando niega la mano
un puñado de vida
a aquellas que no cuadran el balance
que exige la lujuria;
más y sobre todo si esta
al extender su brazo,
asfixia hasta la luz del horizonte.
Bocas donde el labio es frontera
de un dolor injusto, terrible, innecesario.
Bocas que serán alimento
del cuervo o el gusano
antes de que tal vez la leche-madre
las haya humedecido.
Bocas, bocas, bocas, millones
de bocas invisibles
para el dormido ojo
del poder sin conciencia.
Bocas que no podrán
siquiera acusar sin palabras
a esas otras bocas
que las han condenado,
desde sus altas miras financieras,
a dormir en las fauces
de una muerte indigna.


Sagrario Hernández

(1er premio del XXIV Certámen Poético “Federico García Lorca”
del Centro Cultural del mismo nombre en Barcelona. 18 junio 2005.)


Música de Eleni Karaindrou


miércoles, 20 de junio de 2012

LA BLANCA PALOMA EN MI ALA de Rosa Iglesias






 LEÍDO por ROSA IGLESIAS





LA BLANCA PALOMA EN MI ALA





Oh...la blanca paloma en mi ala....

y... yo...como vertiente de sangre rosada
sin lecho que la traduzca mar a la fuente
y cual torcaz forajida en silencio
que arrastra entre torrenteras las alas,
voy

Oh paloma, duerme triste
entre naufragios tus vuelos

Tú fuiste...
el ala, la pluma ,
mi espíritu inocente yuntando luces al cielo

Tú... paloma...oh dime ángel
si entre los limites y los gélidos inviernos,
serás capaz de curarte en la llaga la fronda
que de tan profunda al sembrarla,
hoy...en su arraigo inmaduro ...ahonda

Oh paloma, mi bella, mi herida de malva blancura
si sabes de mí... o de ella,
de la Luz germinándose anchura, en esa calentura
de fragua de tan fragante misticidad y envoltura...
-con esos giros orbitales
de líneas sin vector ondulantes
por entre fronterizas y pertrechadas rojas mixturas-
dime...oh tú mi contrariada y amante brújula paloma,
si sabes de ella o de mí...o si acaso oiste hablar
de nosotras...
¿...adónde es que se extraviaron entre mordazas las alas
que de tan torcaces y hermosas fueron también amorosas...?

Oh ...ala paloma ...eras... la más,
la blanca ,
mas...aun sin ser la que eras... ya eres ...ahora...alma...
la más enamorada sin ser amada en pulcritud o en blancura,
la más amplia hechura sin vuelo curvándose hostil en la pluma,
la más oscura entre las noctámbulas opacadas albas
la más hermosa por integridad y soltura
ornando altiva la compostura
y la más talada paloma blanca
en la altura

Y ya vas planeando ambigua en la estrechez de tu angostura...ancha,
mientras armas poemas rotos con la doble agonía errante de la fractura,
revoloteando sin consuelo y solitaria, en aleros y sin aires clausurada,
con una tristeza en el nido y un soliloquio furtivo
alborotando preñez, en el ala



Rosa Iglesias ( a Irene Rojo )

MÚSICA : Adagio de ELENI KARAINDROU 



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lunes, 18 de junio de 2012

FADO NOCTURNO de Dolors Alberola







 
LEÍDO por ROSA IGLESIAS




FADO NOCTURNO




Meu amor, meu amor…

Al fondo de la noche
las tres velas bogando
como lunas ancladas.
Dulce Pontes lanzaba sus cristales,
las cintas de su voz, la melodía
contra las altas palmas que bailaban al viento.
Una humareda roja, azulándose, verde,
cambiando los tejidos y la danza
que, ancestral, era rito,
la memoria de brujas y druidas.

Ella estaba envolviéndose en la sombra,
meciéndose en el mar.
Alguien la amaba, pero sus ojos eran sombra,
sus manos eran vidrios anclados en la sombra,
su melena una cruz de maderas y sombra.
La sombra se elevaba
en su respiración, tenía nombre,
el silenciado nombre que se grita en la sombra.

Dulce Pontes llevaba en sus manos claveles,
un círculo de pétalos abriéndose,
envolviendo sus pies descalzos y ese fuego
de donde descendía, a llamas, la silueta
de aquel enamorado de la noche.
Dos ajorcas lucía en sus tobillos,
ajorcas con campanas,
diminutas campanas que iban sonando, que iban
deletreando la sombra, que sonaban, que iban
alzando su sonido entre el compás
de las agudas sílabas. El viento
erizaba la luz de las palmeras.

Ella tenía un nombre entre los ojos,
tenía un nombre ahí, en su caja de música,
tenía un nombre, aquel
con que la mar pronuncia sus espumas,
tenía el nombre exacto de las olas,
el de la oscura noche del silencio,
el del puñal de piedra
que se clava por siempre en la memoria.

Las volutas, la danza, la noche, cascabeles,
las palmas de la gente levantándose
en las horas tangentes a los sueños.
Danzaba Dulce Pontes, ella, sólo,
trenzaba en su interior
la delgada palabra de la hoguera,
la delgada palabra de lo atávico,
la delgada palabra del violín
que se iba convirtiendo
en el perfil amado de la sombra.
Danzaba la memoria,
mientras el escenario iba llagándose
de fuegos y la falda
moviendo el oleaje de aquel fado.

Los claveles caídos,
la madera cubriéndose de enigmas,
las velas agitándose,
una mujer de largos cabellos levantando
sus ojos a la sombra,
desnuda ya del tiempo, detenida,
quemada ya en el fuego,
palpitando en el agua,
cruzando ya los aires y dejando
la tierra de sus labios
contra aquel laberinto. Sólo el fado,
el fado que era un nido de metales,
el fado que era un río torrencial
en donde la humareda
se convertía en peces, en designios,
en turbulentas olas arrastrándola
de nuevo a la memoria.

Un pájaro cruzó la noche con un faro
de luz en cada ojo.
Pero sus ojos negros eran sombra,
su perfil era sombra que, abismándose,
llegaba hasta otros labios que eran, mudos,
el oscuro lugar
donde todo gritaba, en aquel fado
que traía memoria de druidas y brujas.

Meu amor, meu amor…

La voz de Dulce Pontes se apagaba
hasta instaurar el tacto de la sombra.


Dolors Alberola
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