LEÍDO por ROSA IGLESIAS
sábado, 29 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
LIVIANDAD...de Antonietta Valentina
LEÍDO por ROSA IGLESIAS
LIVIANDAD
Liviana me presiento
allá, desde tu partida,
entre el cenáculo y la alquimia
con una palabra a flor de alma.
En la liviandad del ahora omnipresente,
se levanta una voz diáfana
que agita su paz, su misión cumplida.
Antes de este ahora
que en pasado fue dolor
y rasguñaba todos mis confines,
en aquel ahora
que se presentía futuro de tormentas,
quedó mi pensamiento adormecido
y sólo estoy olvidando los ayeres
y los mañanas, otros rumbos, otras aguas.
Para desde este hoy, comenzar a recoger
mis pedazos y recomponerme sin tiempo,
(inexistente y tacaño) que como ave
no me sirve para el diario vuelo.
Liviana, por que te sé marino y libre,
liviana, porque simplemente te llevo
sin aquel cansancio pegado de mi noche.
Liviana, porque en mis rincones
sólo hay este preciso y presente amor
que me lleva a soltar anclas
y navegar carente de equipaje.
Antonietta Valentina
.
miércoles, 26 de mayo de 2010
REVELACIÓN....de José María Pemán
LEÍDO por ROSA IGLESIAS
REVELACIÓN
¡Cómo volaba el pensamiento mío!…
Fue un dulce anochecer. Se adivinaba
por su rumor, bajo la peña, el río,
y la mano del viento preludiaba
un aria triste en el pinar sombrío.
Como una bruma de melancolía,
no sé qué dulce calma bienhechora
pasó rozando con el alma mía…
Tú que en mí estás, mujer, a toda hora,
¡nunca has estado en mí como aquel día!…
Quise gritar mi pena.
y ante la soledad de los caminos
alfombrados de luna y la serena
quietud de muerte de la noche, llena
de olor de flores y rumor de pinos,
«¡La quiero!…», dije con fervor sincero.
«¡La quiero!…», repetí, y el aire blando,
con un rodar de voces fue gritando
desde la sierra hasta el pinar: «¡La quiero!
Callé y calló la noche. El alma mía
volvió a encerrarse en la melancolía
de este secreto amor hondo y austero,
que nadie sabe y del que nada espero…
¡Sólo lo supo el agua que corría
y una flor desvelada, que tenía
una cita de amor con un lucero…!
José María Pemán
Música: requiem-de-mime-version-completa-saint-seiya
martes, 25 de mayo de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
A MIS SOLEDADES VOY...de Lope de Vega
LEÍDO por ROSA IGLESIAS
A MIS SOLEDADES VOY
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
"Sólo sé que no sé nada",
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Todos andan bien vestidos
y quéjanse de los precios,
de medio arriba romanos,
de medio abajo romeros.
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos, inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién, ni pascuas dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
LOPE DE VEGA
Música : Canon de Palchebel
jueves, 20 de mayo de 2010
LA LUZ CREADORA...de Clara Fuente
LEÍDO por ROSA IGLESIAS
LA LUZ CREADORA
Me he sumergido en el agua, ese magma donde se crea la vida.
El agua dulce, el agua salada, el agua del líquido amniótico donde siempre hay algo nuevo,
algo renovado.
Esa masa líquida en la que se amortiguan los sonidos del mundo y
un vacío reduce el trabajo de la máquina de pensar para permitir sentir el soplo del Espíritu.
Como un rayo que traspasa la superficie en movimiento,
la luz creadora penetra entre las células, entre las moléculas,
entre sístole y diástole,
discurriendo por las circunvoluciones bajo la corteza cerebral y
que inunda de amor, paz y belleza el instante irrepetible
de encontrarse con el enviado de Dios.
Todo agua, todo amor, todo milagro en el preludio de la primavera.
Clara Fuente
Música de Alan Silvestri
Van Helsing
NÚVOLS DEL MIGDIA...de Candela Martí
LLEGIT per ROSA IGLESIAS
NÚVOLS DEL MIGDIA
No puc lluitar contra el tossut destí.
No puc lluitar contra la verda vida.
El teu cor i el meu cor estan cosits
amb fil daurat de núvols del migdia.
Perquè creus que pots demanar més,
si jo ja t’he donat el que tenia?
Tot el que soc se’n va darrera teu
quan arrives i em parles amb dolçura.
M’omples de flors, de sol i de paraules
i jo m’entrego amb perfum de melangia.
No, amor, ja no puc donar-te més.
Ja ho tens tot.
Ja tens tot allò que tu volies.
Candela Martí
LÉIDO por ROSA IGLESIAS
NUBES DEL MEDIODÍA
No puedo luchar contra el tenaz destino
No puedo luchar contra la verde vida.
Tu corazón y el mío están unidos
con el dorado hilo de las nubes del mediodía.
¿Por qué crees que puedes pedir más
si yo ya te he dado lo que tenía?
Todo lo que soy se va detrás de ti
cuando llegas y me hablas con dulzura.
Me llenas de flores, de sol y de palabras
y yo me entrego con perfume de melancolía.
No, amor, ya no puedo darte más.
Ya lo tienes todo.
Ya tienes todo aquello que querías.
Candela Martí
MÚSICA de Ennio Morricone
Tema de amor
MÚSICA de Ennio Morricone
Tema de amor
martes, 18 de mayo de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
EL NÁUFRAGO...de Domingo F. Faílde
LEÍDO por ROSA IGLESIAS
EL NÁUFRAGO
Donde empieza la noche, acaba el mar.
Así, mientras asciende
el neón a los cielos,
el viento de levante cruza las avenidas,
el parque silencioso, a estas horas vacío,
las tabernas extrañamente solas,
y se instala tal vez en las esquinas,
como un velero oscuro,
trepando por la niebla.
Sabes que no conduce a ningún paraíso,
que atrás quedó el jardín
con su rumor de nombres,
la intemperie borrando las huellas de tu vida
y unos datos confusos pendientes de un papel.
Insistes, sin embargo, por las calles desiertas,
buscando esos lugares que nadie ha transitado,
los techos protectores
o un retazo de estío,
lejos de la memoria que camina despacio
hacia la soledad azul y las mareas.
Duerme tras las ventanas Algeciras. Ingrávida,
tiende su pulso lento sobre los almohadones.
Deja que el viento brame y el tiempo gire en ella
como una peonza de cristales y espuma
en los acantilados de la madrugada.
Lo sabes, sí, esta Isla
se ha acostado temprano y ha apagado las luces.
El invierno deambula por los muelles, inciertos.
Corta la niebla el filo ronco de las sirenas.
Pero el náufrago corre,
sin rumbo, hacia la aurora,
hacia los tristes templos del fracaso y el frío,
hostigado por sombras y rayos y lebreles,
hacia los tristes puertos de la desolación.
Donde empieza la noche, acaba el mar.
Un cuerpo hermoso, un cuerpo,
como un rosal vencido,
el río de los sueños vierte sobre la playa.
Domingo F. Faílde
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