miércoles, 31 de marzo de 2010

AMARTE...de María de la Cruz Díaz




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




AMARTE





Amarte me hizo ser fuerte,
entender la riqueza de mi centro
y la capacidad de tolerar los abruptos
que el tiempo,
nos fue colocando en el camino.
Amarte, me hizo amar todo
lo que alrededor tuyo había,
tus logros y tus sueños,
tus virtudes y defectos,
las personas que son parte
y razón de tu vida.
Amarte me llevó a buscar los medios
para que la felicidad sea tu inquilina,
llené de locuras tus días,
siendo la hormiga laboriosa
la que ni el dolor la desfallecía
y fuí el hombro y el pecho
para cuando el agobio se reflejaba
en tus mejillas.
Amarte me reclinó a tu lecho
y conocí el universo de tu sentimiento,
al mismo tiempo que sentiste el mío.
Jamás un me perteneces o eres mío
porque ya el destino jugó ese camino.
Nosotros simplemente vivimos
el sentir más puro de esta tierra,
porque yo buscaba tu alegría,
y tu buscabas ser la mía.
Amarte no será nunca facil
porque el amor es esfuerzo,
es desapego aunque suene a blasfemo,
saber dar sin esperar lo mismo,
quizás el vivir contigo
siempre sea una quimera,
pero sabes que mi mano limpia
estará por encima de toda ofensa.
Amarte hoy me llena de tristeza
pero sé que mañana
este amor volverá a ser el mismo
porque ya sentí su fuerza
en más de una caída.
Amarte,
sólo tú y yo sabemos
cuánto ha costado entenderlo...



María de la Cruz Díaz

.

martes, 30 de marzo de 2010

LA ARQUITECTURA DE LA ARAÑA...de Julio González Alonso




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




LA ARQUITECTURA DE LA ARAÑA





La ciudad se teje de hilos luminosos, metales
que ruedan, cimientos en el aire enrarecido.
Como la inmensa red de la arquitectura de la araña
extiende su abrazo mortal por el espacio
entregada a las manos invisibles
de sus sueños, aturdidas pesadillas de neón
y de cansancio, el frenético zumbido que recorre sus arterias
y golpea en latidos moribundos todas sus extremidades.

Allí es el hombre, lepidóptero o gusano constructor
en su crisálida; allí es el vuelo al destino de la muerte,
el gemir breve del sexo en amor de alcoba,
allí es la luz del gozo efímero cuando cae el día
engullendo la noche de las calles y los supermercados,
cuando se detiene el ritmo acompasado
de su corazón de trenes suburbanos; los quirófanos
duermen. Cuando traspasan los océanos las palabras sonámbulas,
qué cabe esperar
si las mariposas se extenúan volando alrededor de millones de soles diminutos.

De ese hilo resistente,
de esa tela de araña
de ese mundo interior
vengo.



Julio González Alonso

lunes, 29 de marzo de 2010

BAJO LLUVIA DE FUEGO ...de Jorge Guillén





LEÍDO por ROSA IGLESIAS




BAJO LLUVIA DE FUEGO





Jamás cesó ni ha de cesar la lluvia
que es fuego material para martirio
del alma y de la carne rediviva.
Los pies del condenado nunca cesan
de avanzar por su circulo arenoso
con movimiento que ha de ser eterno,
eterno en sucesiones temporales
de persistencia siempre tan monótona
como si fuese un tedio aún terrestre.
Los condenados, mientras, descomponen
su eternidad en ademanes, gritos.
Tal pormenor alivia el inflexible
retorno: seca noria que no mueve
ya nada, nada, nada, nada, nada.
¿Lograrán conocerse aquellos hombres,
diferenciarse con fisonomías?
¿Sabrán que aquel antiguo, tan ilustre,
es Brunetto Latini? Cae la lluvia,
quema, se queman cuerpos y memorias,
que resisten, persisten.

Un reciente
fogueado -reciente en aquel tiempo
sin fechas, sin mudanzas, sin historia-
trae su novedad al territorio
del ardor. Le pregunta el compañero
que con él va avanzando. Sin pararse
responde, se descarga. -Me es difícil
hablar así. Me figuré en la Tierra
que la vida era sólo mero objeto
de mi desdén, muy superior al mundo.
Yo me creía preferible a todo,
a todos, menos... Tú ya me comprendes.
Somos iguales en instinto y gusto
los acampados, ay, sobre esta arena.
¿Dónde están Coridón, Alexis, tantos
perfiles juveniles de hermosura?
Pequé. Pecamos. Yo no me arrepiento.
(Y la lluvia arreciaba, sofocaba,
y dolían quemándose los brazos,
el rostro. Continuó.) Tal vez ahora
principio a ver con claridad mis límites,
y no de mi conducta, placentera,
sí de mis opiniones, falsas.

-¿Falsas?
(El otro interrumpió, casi irritado.)
-¿Qué supimos nosotros de la vida,
de su impulso esencial, de su profunda
fluencia ? Ignoramos el gran acto
creador, que a sí mismo se trasciende.
Nada supimos de la criatura:
como la realidad más invasora
se impone a los viriles más viriles.
Creímos que esos vínculos de sangre
no eran sino ridículas y débiles
flaquezas de burgués. También el toro,
no has olvidado su esplendor, se afirma:
móvil paterno. -¿Todos (dijo el otro)
habíamos de ser fecundos? Para
ciertos hombres es senda inconcebible.
-No entendimos el río bajo el sol,
y quedamos al margen, en la sombra
más exquisita, como estetas -dicen-
adictos a la imagen más que al bulto
real, por eso descalificado.
-¿Fuiste sin duda artista?

-Melancólico,
perdido en los paseos laterales
de mi jardín, y siempre disconforme
con orgullo que ahora se revela,
a esta distancia, vano. Siempre somos,
y con todo candor, adolescentes,
Onán multiplicado por Narciso.
!Si se pudiese ahondar esa tercera
dimensión del espejo: yo más yo!
El otro, juvenil, es uno mismo.
-¿Y te quejas? -De nada me arrepiento.
El placer y el dolor nos conducían
a la muerte. -Nos deleitó ese curso
de efusiones : una cruel delicia
con alusión a sangre derramada.
-San Sebastián, el bello adolescente
bajo flechas. -Por eso (dijo el otro)
se goza aquí también entre las llamas.
Los compañeros sufren: espectáculo
para auditorio cómplice en tortura.
-No miro a los demás. Es una pena
que no concluye nunca. No la entiendo.
-Ni tú ni nadie. Nuestra eternidad
de aflicción es congoja de la mente,
ay, quizá la mayor sobre esta arena.

Y callaron los dos. Los condenados
seguían presurosos y sin fines
bajo flechas : las flechas de una lluvia
que jamás cesaría. ¿Fuego absurdo?
Iban los pecadores avanzando
con desesperación ante el enigma.
-¿Y para qué, para qué, para qué?



Jorge Guillén

sábado, 27 de marzo de 2010

HOY NOS TOCA INFRINGIR LOS LÍMITES...de Fernando Sabido




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




HOY NOS TOCA INFRINGIR LOS LÍMITES





Hoy nos toca infringir los límites
y me deslizo hasta el carmín
de tu boca
mientras parpadean las palabras
con el vértigo
más arriba
se cierran los postigos de tus ojos
cuando los empapa el miedo
con cristales de erizos

De lo que amaba
queda tu mirada inocente de niña
y sólo volveré a amarte
echándome las olas a la espalda
o desear que la lluvia golpee tu puerta
y la pasión nos hable
sin la culpabilidad del pasado

Nos espera una larga noche
para borrar las cicatrices del desamor
mientras los latidos añorarán el sueño
si logramos releer con provecho
nuestras fábulas

Y ojalá nos despierte mañana
la ternura



Fernando Sabido

viernes, 26 de marzo de 2010

EL CORAZÓN, LA FRUTA DE MI PECHO...de Gloria Fuertes




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




EL CORAZÓN, LA FRUTA DE MI PECHO





El corazón, la fruta de mi pecho,
cada día se pone más sabrosa.
Yo creo que la luna es una rosa
que huele por la tarde a mar.
Aún cuando te veo, me emociono.
Esto dura mientras la noche pasa
-lo feo, que tu casa no es mi casa;
y sólo nuestras bocas tienen color de sangre-.
Yo te estaba mirando ya hace tiempo,
y tú en ti me llevabas desde entonces;
qué belleza tenía por el borde
del beso aquel que supo a cualquier cosa.
Mi cuerpo descansaba junto al río,
cuando en el firmamento de tu pecho
temblaban y brillaban cuatro lunas.
La luna sin espejo de la noche
la noche sin misterios por la luna,
entonces me di cuenta, tienes una
espalda tan hermosa como un ciervo.



Gloria Fuertes

SALVACIÓN POR EL CUERPO...de Pedro Salinas




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




SALVACIÓN POR EL CUERPO






¿No lo oyes? Sobre el mundo,
eternamente errante
de vendaval, a brisas o a suspiro,
bajo el mundo,
tan poderosamente subterránea
que parece temblor, calor de tierra,
sin cesar, en su angustia desolada,
vuela o se arrastra el ansia de ser cuerpo.
Todo quiere ser cuerpo.
Mariposa, montaña,
ensayos son alternativos
de forma corporal, a un mismo anhelo:
cumplirse en la materia,
evadidas por fin del desolado
sino de almas errantes.
Los espacios vacíos, el gran aire,
esperan siempre, por dejar de serlo,
bultos que los ocupen. Horizontes
vigilan avizores, en los mares,
barcos que desalojen
con su gran tonelaje y con su música
alguna parte del vacío inmenso
que el aire es fatalmente;
y las aves
tienen el aire lleno de memorias.
¡Afán, afán de cuerpo!
Querer vivir es anhelar la carne,
donde se vive y por la que se muere.
Se busca oscuramente sin saberlo
un cuerpo, un cuerpo, un cuerpo.

Nuestro primer hallazgo es el nacer.
Si se nace
con los ojos cerrados, y los puños
rabiosamente voluntarios, es
porque siempre se nace de quererlo.
El cuerpo ya está aquí; pero se ignora,
como al olor de rosa se le olvida
la rosa. Le llevamos
aliado nuestro, se le mira
en los espejos, en las sombras.
Solamente costumbre. Un día
la infatigable sed de ser corpóreo
en nosotros irrumpe,
lo mismo que la luz, necesitada
de posarse en materia para verse
por el revés de sí, verse en su sombra.
Y como el cuerpo más cercano
de todos los del mundo es este nuestro,
nos unimos con él, crédulos, fáciles,
ilusionados de que bastará
a nuestro afán de carne. Nuestro cuerpo
es el cuerpo primero en que vivimos,
y eso se llama juventud a veces.
Sí, es el primero y eran dieciséis
los años de la historia.
Agua fría en la piel,
zumo de mundo inédito en la boca,
locas carreras para nada, y luego,
el cansancio feliz. Tibios presagios
sin rumbo el rostro corren,
disfrazados de ardores sin motivo.
Nos sospechamos nuestros labios, ya.
La primer soledad se siente en ellos.
¡Y qué asombrado es el reconocerse
en estas tentativas de presencia,
nosotros en nosotros, vagabundos
por el cuerpo soltero!
Alegremente fáciles,
se vive así en materia
que nada necesita, si no es ella,
igual que la inicial estrella de la noche,
tan suficientemente solitaria.
Así viven los seres
tiernamente llamados animales:
la gacela
está en bodas recientes con su cuerpo.

Pero luego supimos,
lo supimos tú y yo en el mismo día,
que un cuerpo que se busca
cuando se tiene ya y se está cansado
de su repetición y de su pulso,
sólo se encuentra en otro.
¿Con qué buscar los cuerpos?
Con los ojos se buscan, penetrantes,
en la alta madrugada, ese paisaje
del invierno del día, tan nevado;
en el lecho se buscan,
donde estoy solo, donde tú estarás.
La blancura vacía
se puebla de recuerdos no tenidos,
la recorren presagios sonrosados
de aquel rosado bulto que tú eras,
y brota, inmaterial masa de sueño,
tu inventada figura hasta que llegues.

Allí, en la oscura noche,
cuando el silencio lo permite todo
y parece la vida,
el oído en vela escucha
vaga respiración, suspiro en eco,
sospechas del estar un cuerpo aliado.
Porque un cuerpo -lo sabes y lo sé-
sólo está en su pareja.
Ya se encontró: con lentas claridades,
muy despacio.
¡Cómo desembocamos en el nuevo,
cuerpo con cuerpo igual que agua con agua,
corriendo juntos entre orillas
que se llaman los días más felices!
¡Cómo nos encontramos con el nuestro
allí en el otro, por querer huirlo!
Estaba allí esperándose, esperándonos:
un cuerpo es el destino de otro cuerpo.

Y ahora se le conoce, ya, clarísimo.
Después de tantas peregrinaciones,
por temblores, por nubes y por números,
estaba su verdad definitiva.
Traspasamos los límites antiguos.
La vida salta, al fin, sobre su carne,
por un gran soplo corporal henchidas
las nuevas velas:
atrás se cierra un mar y busca otro.
Encarnación final, y jubiloso
nacer, por fin, en dos, en la unidad
radiante de la vida, dos. Derrota
del solitario aquel nacer primero.
Arribo a nuestra carne trascorpórea,
al cuerpo, ya, del alma.
Y se quedan aquí tras el hallazgo
-milagroso final de besos lentos-,
rendidos nuestros bultos y estrechados,
sólo ya como prendas, como señas
de que a dos seres les sirvió esta carne
-por eso está tan trémula de dicha-
para encontrar, al cabo, al otro lado,
su cuerpo, el del amor, último y cierto.
Ese
que inútilmente esperarán las tumbas.



Pedro Salinas





jueves, 25 de marzo de 2010

JOB, HERMANO HERIDO....de Rosa Iglesias




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




JOB, HERMANO HERIDO





Te alojarás en mi memoria
como pan de hambre para mi asilo

Legiones de pensamientos sin gloria
acompañan en tu ausencia, y al nervio auscultan,
presentes forajidos contra vanidades encubiertas

Sangras, Job, esperando la fértil semilla,
cubriéndote sin fe, y en su nombre,
con un manto germinal, herrumbroso de llanto

Siega fuiste, hermano santo,
cuando entre tantas podas y resiembras
desasistieron tu yerro de sangre y tu campo
con hambrunas deshonestas y, llagas infectas,
alimentándote de sal


Rosa Iglesias

miércoles, 24 de marzo de 2010

TAN CLARA COMO EL AGUA ...Claudieta Cabanyal




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




TAN CLARA COMO EL AGUA





Tan clara como el agua
no es bastante.

Se me ve venir como tormenta
se me ve mojada de inquietudes
se me ve correr por las calzadas
arder de ira si me aprietan
y de pasión si no me aprietan.

Decir que no sin argumentos
decir que sí a la aventura
cantarle al sino las cuarenta
guiñarle el ojo al demonio
decir al pedro que no es piedra.

Beber vino en otras bocas
meter agua en la cesta
perder amigos por no sexo
perder amantes por no teta.

Tan clara como el agua
no es bastante
para morir como sincera.


Claudieta Cabanyal

ME SOBRA EL CORAZÓN...de Miguel Hernández




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




ME SOBRA EL CORAZÓN





Me sobra el corazón
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.



Miguel Hernández
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martes, 23 de marzo de 2010

TRENS RIGOROSAMENT DESCURATS AL SOMNI DE LA MORT ...de Pere Bessó ...a Pilar Manjón




PILAR MANJÓN




LLEGIT per ROSA IGLESIAS




TRENS RIGOROSAMENT DESCURATS AL SOMNI DE LA MORT

A Pilar Manjón.


*****

“vuestros muertos, metéoslos por el culo”

Anònim filldeputa

*****





Jac junt a tu per a (ben) morir. /

Els nostres taüts estan llestos. /

És l’hora. /

L’olor de la terra penja pesadament /

dels fums sense pregària. /

Onomatopeies de cruel terrabastall enlaire. /

No hi ha, però, cap guerra. /

Només retalls de partitura d’òpera fosca. /

-Estic malalt… /

-Encara ens estimem… /

-En honor a la veritat, més que tristos… /


Em gire cap a tu, i tu cap a mí, /

quan de sobte les finestres de la casa /

del nostre somriure buit /

il·luminen de pols un segon els anys vinents. /

Les cartes assenyalades perden les seues puntes /

en el lent arrossegament dels peus /

a la recerca de la destrucció de nova Babilònia, /

Daniel, ai, cap nabuco /

no et salvarà hui del Pou dels Lleons, /

ni tan sols l’aigua sana de la font de l’arboç. /

Els esclats de l’espasa sagnant de la venjança /

besllumenen prediccions i cridòries planyívoles, /

senyal expèdita de la fossa comuna /

de la vida a trossos, /

-I des de la cambra veïna la rialla de la nostra filleta… /

-El refilet del pit-roig del conte mentre ella dorm… /


Somric al teu costat al seient del vagó sis zero sis /

perquè no poden guanyar-nos dues voltes. /



Pere Bessó

(de La Pell de saxígraf, 2005)





LEÍDO por ROSA IGLESIAS




TRENES RIGUROSAMENTE DESCUIDADOS EN EL SUEÑO DE LA MUERTE

A Pilar Manjón.


*****

“vuestros muertos, metéoslos por el culo”

Anònimo joputa

*****





Yazco junto a tí para (bien) morir. /

Nuestros ataúdes están listos. /

Es la hora. /

El olor de la tierra pende pesadamente /

de los humos sin plegaria. /

Onomatopeyas de cruel estruendo arriba. /

No hay, sin embargo, ninguna guerra. /

Sólo retales de partitura de ópera obscura. /

-Estoy enfermo… /

-Todavía nos queremos… /

-En honor a la verdad, más que tristes… /

Me vuelvo hacia ti, y tú hacia mí, /

cuando de pronto las ventanas de la casa /

de nuestra sonrisa vacía /

iluminan de polvo un segundo los años venideros. /

Las cartas señaladas pierden sus puntas /

en el lento arrastre de los pies /

a la busca de la destrucción de nueva Babilonia, /

Daniel, ay, ningún nabuco /

te salvará hoy del Pozo de los Leones, /

ni siquiera el agua sana de la fuente del madroño. /

Los estallidos de la espada sangrienta de la venganza /

vislumbran predicciones y griteríos lastimeros, /

señal expédita de la fosa común /

de la vida a trozos, /

-Y desde la habitación vecina la risa de nuestra hijita… /

-El trino del petirrojo del cuento mientras ella duerme… /

Sonrío a tu lado en el asiento del vagón seis cero seis /

porque no pueden ganarnos dos veces. /



Pere Bessó

(de La Pell de saxígraf, 2005)

lunes, 22 de marzo de 2010

ODA POSTERIOR A LA ÚLTIMA ODA...de Dolors Alberola






ODA POSTERIOR A LA ÚLTIMA ODA





Ya tocan las campanas. Míralas como tocan.
Ya tocan las campanas. Óyelas como tocan.
Ya tocan las campanas.
Tócalas, como tocan los muertos las campanas.
Ya tocan las campanas goterones de sangre en el silencio.
Ya tocan torreones gavilanes de muerte en las esquinas.
Ya tocan en lo negro otras gotas de sangre más oscura.
Ya tocan las campanas. Llóralas como tocan.
Ya tocan las campanas. Bórralas como tocan.
Ya tocan las campanas. Huélelas como tocan.
Y si huelen a muerte. Mátalas cuando tocan.
Y si huelen a versos. Cántalas cuando tocan.
Ya tocan a la carne de Federico muerta.
Lagrimones de amor derraman las campanas, toque a toque.
Lagrimones de furia atraviesan los cielos inundados.
Estelas de dolor cruzan el cuerpo amargo de los barcos.
Delfines incendiados abren lucha en la tarde e izan lunas.
Toc. Toc. Gime el metal enloquecido.
Din dan don, la luna resquebraja.
Cling. Cling. Acompañan los vidrios de la pena.
Shi. Shi. Shiiiiii...
Ululando los cuervos de la muerte dibujan negras armas.
Se abren las ventanas,
casi se parten en dos los portalones de las casas.
La tierra se agrieta y en su vulva se levanta la flor de la discordia.
Ha muerto Federico. Va corriendo la voz, ciega cascada.
Ha muerto Federico. Federico García, el poeta.
Federico, el doncel,
el que tocaba alegre aquel piano,
el de la risa blanca, el de la voz de luna, el de los pobres.
Ha muerto Federico, Federico, sí, sí, el director de La Barraca.
¿Le mataron? ¿Por qué, por quéé, por quééé... ?
¿Por qué mataron vivamente a Federico?
Le atravesaron negras las almas del fusil.
Pam. Pam. Pampampampam, las almas hueras
dibujaron triángulos en el aire.
Ha muerto Federico. ¿Ha muerto el Señorito Don Federico García?
¿El de los versos tristes?
¿Y por qué han matado a Federico? ¿Y por qué se asesina a un poeta?
¿y por qué los romances deben oler a pólvora?
No, no, no, y secamente no. Federico está vivo
He oído su voz bajo la luna.
Esta mañana el río va cantando: Estáaa vivoooo el
poetaaaa.
Y repite, sus versoooos estáaaan vivooooos.
Y agrega, a remolinos: estáaaaa vivaaaaa suuuu manoooo
y haan creciiiiido jaramaaagos de mieeeeel entre sus deeeedos.
Ha muerto Federico (ha dejado la voz en una esquina)
y pasa el viento y, con la voz, duplica otra voz
y la deja caer por los balcones.
Está vivo el poeta piiiiiiiiiiii, deslizan verdes
pájaros azules.
Está vivo el poeta, grrrrr grrrr . smfffff va cantando el invierno,
y de sus hojas va enhebrando diciembre
y luego cose costurones de frío en sus espaldas.
Está vivo, don Federico García está más vivo que usted y la gallina,
agrega un granadino contra un granadino que desmiente.
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Dice Doña Asunción, mientras va santiguándose.
Federico, a la una. Federico, a las dos. Federico, a las tres,
responde si eres poeta:
¿Estás vivo o estás vivamente muerto?
¿O estás muerto o estás muertamente vivo?
Y Federico ríe, ja, ja, ja, a través de las barbas de Don Perlimplín,
que se ha dejado barba para disimular los cuernos.
Y Federico llora, bua, bua, bua, con lágrimas de Yerma
y maldice la vida, reseca en sus entrañas.
Y Federico ruge, tan fuerte que Bernarda se tapa los oídos.
Y Federico trota y es un caballo alegre Federico.
Y Federico, pam, tac, plum, martillea los zapatos de la noche
con plata en las espuelas.

Doña Rosita llora. Mariana le busca a través de las nubes
y la luna se oculta y cambia así el futuro de los novios que huyeron.
Ha muerto Federico. No es verdad. Yo le he visto.
Ha muerto Federico. No es verdad. Son sus versos.
Ha muerto Federico. Ha muerto Federico. Ha muerto Federicooo.
Lárgate, láargate, laaaaaaaárgate con la pena a otra parte.
A las cinco de la tarde lo hemos visto pasar
con un doncel hermoso vestido de torero.
Iba clamando fuerte:

Si el aire sopla blandamente
mi corazón tiene la forma de una niña.
Si el aire se niega a salir de los cañaverales
mi corazón tiene la forma de una milenaria boñiga de toro.

A las ocho de la tarde,
mua, mua, mua, ha besado la luna a Federico.


Dolors Alberola

domingo, 21 de marzo de 2010

CANCELANDO MI DEUDA...de Antonietta Valentina




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




CANCELANDO MI DEUDA




Supongo e intuyo
he perdido una apuesta...

Aquí estoy, con una deuda a pagar
en un poema atenazando mis huesos
y cien versos agolpándose en mi garganta,
haciendo fila india para salir al vuelo.

¡Claro a tu encuentro!

Aunque dicen:
“Más vale pájaro en mano, que cien volando”
Ole…
Me siento, con pluma en mano izquierda y papel al volante,
A pagar mi promesa…
* “Santa Babbara Bendita”.
En el regazo de mi tierra de finas aguas:
“Solo se acuerdan de Santa Bárbara,
cuando truena”
, y este año todos los truenos
brillaron por su ausencia…
es el niño que no quiere que llueva…
Más, no me olvido de ti, y entre acordes
y los vientos del silencio, entono melodías
y me dejo, al vuelo de pluma y voy diciendo…
Y digo todos mis versos, que se impregnan de hierba
y mastranto, se embeben de rocío y cuerdas de guitarra,
de brisa y madrigal, sustancia y arpegios.
Se definen y me transportan por túneles de la imaginación
a recónditos parajes…
Y, sentada en el día caluroso, te pienso, pienso y pienso…
"Quien nace candado, del cielo le llueven llaves”
Y que tan cierto es el dicho…
Me están cayendo tantas,
como versos, como melodías sublimes,
todas, como pronto pago, sin intereses de mora…
Porque: “Cuentas claras, conservan amistades”
Y, ¿qué tal perder tu bien?
Imperdonable sería…
Así, entre verso y verso, dicho y dicho,
viento y brisa, canción y sinfonía,
mar y montaña, soplo y marea,
playa y llanura, malecón y pradera

¡ te estoy pensando!

Y, aquí en mi alma, se encuentra tu alma entera,
tu alma vítrea, tu alma defectuosa, tu alma perfecta…
Alma borrosa, alma nítida, sublime, sí, sublime e inmensa…
Y poco a poco voy exaltando sin prisa y sin demora,
Mira que: “Quien mucho abarca, poco aprieta”
Yo quiero apretar mi puño izquierdo y zurdo y sin más recompensa,
que acabar el verano de la esperanza, darle rienda suelta
a una contundente primavera, hecha poesía…
Primavera indemne y rociada con el más exquisito aroma
A “Rosa Meditativa” y corpórea…
Desde este confín, donde vienen los Andes a morir,
donde la hierba fresca y el Frailejón, se levantan,
con olor a sol tropical, lluvia torrencial y garúa…
Desde esta tierra, que es mi agonía y mi despecho,
Hacia la tierra tuya, fría en el invierno, caliente y seca en el verano,
En primavera, aromatizada a jazmín…
Voy tejiendo una seda, con la soltura del viento
y la esperanza trenzada, verde, tan verde,
verde montaña, verde laguna, verde-azul, mi fragancia…
Tú y yo, sabemos que “La felicidad comprada,
se va como el agua entre los dedos”

Y, fundamos, atesoramos, racimos de felicidad sin precio,
más allá del mercado y la economía, más allá de “Don Dinero”.
Es que “Dios, no le da cacho a burro”, dejemos a otros,
las bondades materiales y continuemos en viajes siderales
en la demencia de las letras y sus virtudes.
Más lo poco o mucho que tengamos en la alacena…
Compartir nuestro alimento espiritual y nuestra ganancia,
en líricas acreencias. Dejemos al mundo con su avaricia,
la recesión y la economía, que las pintan calvas,
importan tan poco, como cuando el gallo monta a la gallina.
Ellos están “Como caimán en boca e´caño” , viendo ver
a quién especular, robar, engañar o martillar.
Yo no soy amiga de los números, yo sumo, resto,
multiplico y divido con la divinidad de las letras:
“El buey solo, bien se lame”
En este andar reposado, con el viento rozando-me
y la música elevando-me, creo haber llegado a la centena.
No me inquieta. Me salen flores de las manos,
e intento dejarlas aquí en forma de racimo.
Dejar desparramado su perfume, para que cuando vengas al encuentro,
disfrutes de la magia de azotea y paz, en donde sentada,
he estado dejada al verbo lustroso de la poesía a capella…
No podremos decir el dicho: “Aunque el deudor se muera,
la deuda queda”
.
He pagado mis versos y te entrego con ellos pedacitos de amor y huella…
Hoy, madrugué temprano, porque “ Quien madruga, coge agua clara”
y, en esta claridad temprana, he disfrutado tanto, tanto…
que me importan poco, las horas, los minutos, las sepulturas del tiempo…
Recuerda: "Dios tarda, pero no olvida"
Movamos montañas de fe como bandera…
Tiempos mejores vendrán: “Nunca es tarde, cuando la dicha es buena”
Aquí estoy, estuve y estaré, bordando “Una hamaca de tulipanes”
Nos hará falta pronto,
para sentarnos a decir los versos más dulces de esta vida…
versos prófugos, más no de a justicia,
versos justicieros, improntos y mensajeros...
Esa paz que dibujamos en nuestras fantasías,
encuentros...
Horas, o instantes, que entre la nada de la distancia,
hacemos cercanía, melodiosa sinfonía
soledades que se juntan a contarse y:
"Al pan, pán y al vino, vino"
No me arrempujes que voy volando,
también un tanto desvariando,
agregando, sofocando...
Me tomó la noche y la media,
porque soy mujer de palabra...
Y una vez una apuesta hecha palabra,
la palabra se hace un hecho, "cuéstele a quien le cueste"


Antonieta Valentina
Sábado 5 de diciembre de 2009.



* Cuando digo "Santa Babbara bendita", es porque así lo pronuncia la gente del pueblo en mi país y sobre tdo en el caribe, en Cuba. Es una manera de pronunciarlo omitiendo la R y haciendo énfasis en la B
También quiero resaltar que “Como caimán en boca e´caño”, es un dicho y (´e) es una manera d e pronunciar la sílaba de, en lenguaje coloquial.

.

sábado, 20 de marzo de 2010

A MARGARITA DEBAYLE...de Rubén Darío




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




A MARGARITA DEBAYLE





Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
—«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: —«¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: —«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
—«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: —«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

* * *

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.


Rubén Darío

viernes, 19 de marzo de 2010

APENAS FUI UNA LÁGRIMA...de Tori Escalante




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




APENAS FUI UNA LÁGRIMA.




Apenas una lágrima habita mi tez,
en este viacrucis de amargura
que me ata a tus recuerdos como
celosía de satén y brea…
melodía de tumarit que emerge
de adagios pretéritos.
Tatuado con ácido llevo el marchamo,
en esta piel que deja ver mis huesos,
solo me queda correr hacia mi destino…
quiero encontrar aquel espejo
para seguir reconociéndome,
(ser) a mi pesar aquella herida
cerrada en falso.
Aquel niño que dejé llorando…
me llama padre al ver mi retrato,
yo eterno cobarde...me alejo sollozando….
le tengo tan cerca...mas nunca lo alcanzo
equidistante entre crematorio y calvario.

Quizás sea tarde para retomar una historia
ya escrita en mi diario...empezó con fe…
y acabo en…amargo llanto.
¡Oh, vida apenas fui una lágrima
deslizándose en tus manos! .



Tori Escalante

EL LLANTO DE LA MAR...de Manuel M. Barcia




LEÍDO por ROSA IGLESIAS



EL LLANTO DE LA MAR



Quiero hablarte del llanto de la mar,
del frío que navega sumergido
ardiendo en los abismos de su sangre

De cada sentimiento que se esconde
en el flujo infinito
que brota del azul en sucesiones
teniendo como espejo al firmamento
y el alma de Caronte en los atajos
que llevan a la muerte hasta la orilla

Aunque a veces es gris, cubierta de espesura
si es profundo el rumor de la monotonía
y el plomo se cobija en sus adentros

Acaso en las sales malheridas
todavía son fuego las cenizas
de aquellos afluentes que al río contaminan,
o aún escuece el dolor
de las ácidas lluvias
que clavan alfileres oxidados
desde un cielo forjado en los metales

Pero siempre amanece jugando con la arena,
y las nubes sostienen la inminencia de sed
que pronto será limo de sus labios
y fruto en su vientre sin saberlo

Porque es fértil la arcilla en sus inundaciones,
la tierra su alimento,
y un glaciar la fecunda
con esperma de nieve
cuando es novia del hielo
y un iceberg encelado la penetra.



Manuel M. Barcia

EN DEFENSA DE LA ALEGRÍA...de Mario Benedetti





LEÍDO por ROSA IGLESIAS




EN DEFENSA DE LA ALEGRÍA



Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


Mario Benedetti

jueves, 18 de marzo de 2010

YO QUIERO UNA VIDA BEATLE...de Rosa Buk




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




YO QUIERO UNA VIDA BEATLE




Dragones de papel en las ventanas
el colibrí y el rayo seduciendo al viento,
estrellas pop sin lavandina
submarino de trigo a campo abierto.
Nubes de algodón
celestes como cabras nacidas sin cerrojos,
el amor en las olas de tu mar y mi cabeza.
La vida en pañales sin censura,
escaleras para mis horas de meditación,
telepatía.
Manzanas verdes en las manos
un vestido violeta rayado de compases
la música en tus ojos
y los míos,
un amigo como un árbol.
Yo quiero una vida Beatle.

Manteles de luna con lunares
tú y yo sacando margaritas de los dedos,
una lágrima con mi rostro en tus mejillas
y el iris que ilumina.
Saltamos, dragones de papel.
telepatía
cae el mundo a la orilla de mi voz
es un pájaro que lleva tu nariz
alas sin botitas rosas,
alas los alerones de tus jeans.
Tengo un suspiro de sombrero
y un pez en la chimenea de mi interior,
una pincelada de arco iris sobre la ciudad
en los ríos de las casas,
y una mar de centollas
y los saurios escondidos en el sol,
yo sé que tengo un amor.

Cabalgata de barcos en el césped
el joven que me habita es marino
las décadas piden paz
un robot se elimina
la luna tiene alas
ella viaja de incógnito
en un cielo de turquesas.
Estamos donde estamos
por el siempre para siempre amor.

Yo quiero una vida Beatle
una orquesta de mariposas
un platillo de ciruelas
y un sombrero de alhelí.
Yo quiero las sandalias de la fiesta
la vida en un pan
y un montón de bicicletas.

Yo quiero una vida Beatle,
caramelos en las solapas de mi cuaderno
una escuela que libere
un circuito de manos acariciando las espigas.
Yo quiero amarte sin pudores
la vida en un gajo de mandarina
y un bolsillo de cielo con veinte brisas.
Yo quiero los collares de la espuma
sosteniendo mi cuerpo en escamas de la luz,
yo quiero una vida de respeto
un centro de paralelas aguzando los sentidos
y un salpicón de risas apuntando al corazón.
Yo quiero una vida Beatle.



Rosa Buk, 2006

REBELIONES Y LETRAS...de Isabel Larrondo

LEÍDO por ROSA IGLESIAS




REBELIONES Y LETRAS




¿ Te sirve esta sonrisa taciturna que me sobrevuela
como un parapente soñador con vocación de alegría ?

¿ O esta lágrima colgante que en su péndulo y mi piel
como un cometa desarraigado del amor y sin hilo me pende ?

Porque desde hoy entre las silenciosas manos me crece
una extraña literatura de sideral anarquía
cimentándose luz entre plenilunios de letanías y dedos

Y se redireccionan sus tactos amargados sin huella
hasta sentenciarse iniquidad, esclavitud y ultimatum

Son insubordinaciones a toques de queda y a leyes
Oposiciones a reglas infundamentadas no escritas
y a llamadas de absurdas insensataces al orden

Son una rebelión
de insumisos vocablos que se enarbolan
con enseñas contradictorias
y pensamientos filosóficos sin lógica

Son permutaciones elocuentes de voces
que como revelaciones esotéricas y apócrifas
suscitan editoriales insurgentes
de jeroglíficos vitales y signos

Pero aún no te he mencionado, de este mi vocablo más digno,
el verso que me sangra con una sanción de censura insolente

Es el eterno arraigo sometido en la llaga derruída del verbo

Pues un premonitorio augurio dictatorial y solemne
ha decidido irrevocablemente por mí,
que con esta sangre roja de dolor indeleble,
deje para siempre de escribir
disertaciones discursivas y disparidades en verso

Quiere que redacte
leyendas mitológicas imborrables del cosmos,
historias universales sin orden cronológico en el tiempo
y una enciclopedia biográfica de personajes que murieron
de tristeza elemental por la letargia de un síndrome anónimo

Y que a pesar de haber cabalgado incansables y aguerridos,
como jinetes proverbiales y poetas magníficos,
nunca consiguieron una publicación gratuíta
a lomos de un incunable y alegórico libro



Isabel Larrondo

AZRAEL...de Amado Nervo




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




AZRAEL




Azrael, abre tu ala negra, y honda,
cobíjeme su palio sin medida,
y que a su abrigo bienhechor se esconda
la incurable tristeza de mi vida.

Azrael, ángel bíblico, ángel fuerte,
ángel de redención, ángel sombrío,
ya es tiempo que consagres a la muerte
mi cerebro sin luz: altar vacío...

Azrael, mi esperanza es una enferma;
ya tramonta mi fe; llegó el ocaso,
ven, ahora es preciso que yo duerma...
¿Morir..., dormir..., dormir...? ¡Soñar acaso!


Amado Nervo

miércoles, 17 de marzo de 2010

MEA CULPA (Soneto con estrambote) ...de Candela Martí




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




MEA CULPA
(Soneto con estrambote)




No me alcanza el valor para olvidarte.
Reniego de mi enorme cobardía.
Al hilo de los besos de aquel día,
asumo mi pecado de adorarte.

Poco queda de mí. Idolatrarte
ha sido mi obsesión y mi agonía.
Recoger mis despojos debería,
pues de nada ha servido tanto amarte.

Me iré por donde vine, en el camino
de sangrar de mi vida tanto empeño,
tantos años de hiel, tantas locuras.

Entono el mea culpa, cruel espino,
por querer apresarte en este ensueño,
barajando infundadas conjeturas.

Me impongo las censuras
que me dejen insomne y sin memoria.
Nada fui. Nada soy. No tengo historia.


Candela Martí.


lunes, 15 de marzo de 2010

CANCIÓN DEL PIRATA...de José de Espronceda




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




CANCIÓN DEL PIRATA



Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


José de Espronceda

MUJER DE ALEJANDRÍA...de Dolors Alberola


LEÍDO por ROSA IGLESIAS






MUJER DE ALEJANDRÍA




Hoy quiero proponerte que desnudes mi alma,
que atravieses mi voz y cada sílaba
la tomes lentamente entre los labios
que no quise alcanzar.
Mastícalas muy fuerte, extráeles la sed,
que todas sus gacelas se arrepientan
de no haberte rozado.
Arrúgame el paisaje de la a y rómpeme los ríos
que guarda esa vocal en su andamiaje.
Luego, delgadamente, tritura una a una
todas mis consonantes y déjame sin voz.
Será como arrancarme la piel; yo, matemática
y astrónoma y filósofa, veré cómo destruyes
mis libros y mi cuerpo y ni aún así podré
olvidar que la tierra gira en torno del sol
como yo misma giro en torno de tu nombre.

Hoy quiero proponerte
que me mates al fin, que me deshagas,
que me apartes de ti. Ni de ese modo
dejaré de habitar la dulce biblioteca
de tu palabra viva,
el verbo que jamás he logrado besar con mis poemas.


Dolors Alberola



.

domingo, 14 de marzo de 2010

ORACIÓN DEL DESESPERADO...de Domingo F. Faílde




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




ORACIÓN DEL DESESPERADO




Apóstate, Señor, en la esquina más próxima
y asáltame en la noche, mientras duerme
la ciudad y, borracho, yo regreso a mi casa.

Que no tiemble tu mano
al asestar el golpe. Sé limpio,
pues no cabe mayor piedad que un tajo
profesional, certero, fulminante,
sin dar opción al tiempo y sus ardides.

Date, luego, a la fuga
y deja que mi alma muera también conmigo.
La eternidad es tuya: llévate mi cartera
y arroja a la basura mi carné, los papeles,
demasiado profanos y, desde luego, inútiles;
también y, sobre todo, mis poemas, los libros
que escribí. La tristeza,
quédatela, Señor, véndela al peso:
ella es la suma exacta de mi vida.


Domingo F. Faílde

(De Retrato de heterónimo, 2008)

sábado, 13 de marzo de 2010

LA CAMPANA DEL AIRE...de Rosa Iglesias

LEÍDO por ROSA IGLESIAS



LA CAMPANA DEL AIRE




Era la campana del aire
La puerta derribándose del orgullo y la ventana
La ondeante bandera de mi espíritu corsario
bordándose con lúmenes y pneumas

Era el hueco perforado en mi corazón asteroide
El cráter tallándose sima
en mi taladrada memoria semántica

Era el clavel que se perfuma de brisa

Era la implosión del oxígeno catártico
socavándose manso en mi pecho
La huella esculpida a fuego lento en mi hielo
con las llamas agónicas de una zarza en cenizas

Era la nana dormida y grabada en mi cuna
con una gota sumisa de perenne llanto

Era el dolor y la risa

Era
la mágica y sorprendente
manera
de resucitar mi lazarosa sonrisa
abreviándome la espera

Como una campana de gloria
tañéndose amor en el aire era



Rosa Iglesias


.

LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS (Alma ausente)...de Federico G. Lorca




LEÍDO por ROSA IGLESIAS



ALMA AUSENTE





No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.



Federico García Lorca

LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS (Cuerpo presente)...de Federico G. Lorca







LEÍDO por ROSA IGLESIAS



CUERPO PRESENTE





La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!



Federico García Lorca

LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS (La cogida y la muerte)...de Federico G. Lorca




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




LA COGIDA Y LA MUERTE





A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!



Federico García Lorca

viernes, 12 de marzo de 2010

LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS (La Sangre Derramada)...de Federico G. Lorca




LEÍDO por ROSA IGLESIAS



LA SANGRE DERRAMADA





¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras

¡Que no quiero verla¡

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

No.

¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.

!Que no quiero verla!

Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.

!Yo no quiero verla!


Federico García Lorca


HIJAS DEL VIENTO...de Alejandra Pizarnik




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




HIJAS DEL VIENTO





Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.


Alejandra Pizarnik

jueves, 11 de marzo de 2010

BASTA...de Mónica Suhurt




LEÍDO por ROSA IGlESIAS



BASTA





Desde las inmensas profundidades del mar
los ojos enfurecidos de Poseidón
observan cómo en la tierra
Ares goza de plena impunidad.

Guerras incesantes con ideales de ambición
castigan el suelo de pobres pueblos
con estallidos que tiñen de sangre
sueños de libertad.

Lluvia de acero que cava profundo
dejando a su paso silencio y desolación.

Mientras, Poseidón...sigue observando
desde las oscuras profundidades del mar.

Hombre, mujeres y niños
son hormigas huyendo de una trampa mortal
bajo el ruido ensordecedor de esa lluvia incesante
que aniquila sus pasos borrando los sueños
de vivir en paz.

Nubes de polvo enceguecen el tiempo,
mientras una suave brisa lo eleva hasta el cielo
dejando visible la imagen de un niño
con el cuerpo desnudo,bañado en sangre
de la madre muerta.
Sus aterrados ojos miran al cielo
pidiendo respuesta para su ruego.

Poseidón suplica a su rey celestial,
clemencia para los pobres e ignorantes mortales,
que entre ellos, se matan,
olvidando los ruegos hechos por un rey,
ya muerto en nombre de la humanidad.

Su súplica no encuentra respuesta.

Su rey celestial no tiene clemencia
y le ordena desate su furia sobre todo este mundo
devastado por el hombre y sus guerras.

Una mañana entre sangre, bombas y lágrimas.
La tierra elimina fuego desde sus entrañas,
las inmensas grietas se tragan
a los ya sin alma

Mientras, Poseidón,
eleva su furia
cubriendo al mundo
con su manto
de
agua.



Mónica Suhurt
.

TARA...de Ana Muela Sopeña




LEÍDO por ROSA IGLESIAS



TARA





Los ojos de la diosa
llenaron mi vacío de luminoso éxtasis.

Sentí la compasión de las galaxias
recorriendo mis venas ancladas en la Tierra
y mis arterias suaves de la luna.

Sus iris traspasaron mis milenios
y me inundó un latido antiguo en vértigo
que me orientó hacia Neptuno.

Y Tara fue mi cómplice
anhelé derretirme en el silencio
de la bondad más fértil.

Al inspirar
me hacía con la luz del Universo,
al espirar
devolvía al ambiente el cuantum puro.

El tiempo transcurrió sin enterarme.
Pasaron los minutos, horas, días,
los meses y los años,
las décadas, los siglos, los milenios,
las eras, el año de Las Pléyades...
y yo seguía allí mirando a Tara,
me había convertido en una estrella
y el corazón del mundo susurró
amor en cada mar y en cada océano,
amor en las montañas y en los ríos,
amor en las tormentas y en la lluvia.

Mi espíritu se unió a todas las Taras
y a Gaia primitiva en su viaje espiral
por un pasado maya, un vibrante presente
y un futuro estelar lleno de signos.

Y entonces yo fui Tara
miré a esa mujer
que habitaba en los montes del temor
encapsulada en hombres envueltos en el pánico.

Y también vi a un hombre
vestido de Sol Negro
que cabalgaba errante por limbos infinitos
encriptado en mujeres
sumidas en la niebla más difusa.

De pronto los temores
cayeron diluidos en sal de oro
y el sueño se entregó a la locura de una mirada nítida.

Torbellinos de cuerpos plenos de hambre
de cometas sedientos de adn
me sedujeron
con fuerza tan caótica
en elipses perdidas,
por el espacio acústico del arte
o ribosomas plenos de energía.

Y Tara fue la nada
y el todo más feroz,
los animales llenos de ese instinto
y humanos invadidos
por la ceguera primigenia
de la emoción desnuda.

Las fuerzas de la historia
devinieron en trozos repartidos
en pequeñas porciones
de esencias ancestrales.

Y mi ser fue pupila
de la divinidad radiante y cósmica,
para ensoñar el Sol
con los ojos del agua.



Ana Muela Sopeña
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miércoles, 10 de marzo de 2010

CUANDO PASE EL TIEMPO...de Perfecto Herrera




LEÍDO por ROSA IGLESIAS




CUANDO PASE EL TIEMPO





Cuando pase el tiempo,
el caracol sobre la hoja,
la libélula que traza líneas invisibles
por el agua, sobre el aire,
el pájaro que se esconde y pasa
raudo sobre nosotros,
el sol que penetra entre las ramas,
los frutos del naranjo,
del membrillo, de la higuera,..
..el perfume del níspero,
.. de tu pelo coronado de pámpanos, de rosas, de azahar,..
..la nube algodonosa, el brillo del agua,.
la montaña azul, desafiante,..
..tus manos en las mías.

Todo se callará, se quedará fijo, sin color,
como una fotografía en blanco y negro,
como una bicicleta abandonada, inerte,
como un carro polvoriento, como un fotograma,
como un violín sin música..

..Todo…ante tu voz que surge, que se extiende,
que fluye, y va dándole con su nombre,.. vida, forma, olor,..
…existencia a todo.
Será nombrar la fuente y ver manar el agua,
será nombrar mis ojos y verte.
Será mencionar la piedra y casi sentirla bajo el pie.
Será tu verbo quien me haga carne,
me haga existir de nuevo.

Solo tu voz resistirá al tiempo.
Solo por tu voz volveré a la vida.



Perfecto Herrera

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