jueves, 11 de marzo de 2010

TARA...de Ana Muela Sopeña




LEÍDO por ROSA IGLESIAS



TARA





Los ojos de la diosa
llenaron mi vacío de luminoso éxtasis.

Sentí la compasión de las galaxias
recorriendo mis venas ancladas en la Tierra
y mis arterias suaves de la luna.

Sus iris traspasaron mis milenios
y me inundó un latido antiguo en vértigo
que me orientó hacia Neptuno.

Y Tara fue mi cómplice
anhelé derretirme en el silencio
de la bondad más fértil.

Al inspirar
me hacía con la luz del Universo,
al espirar
devolvía al ambiente el cuantum puro.

El tiempo transcurrió sin enterarme.
Pasaron los minutos, horas, días,
los meses y los años,
las décadas, los siglos, los milenios,
las eras, el año de Las Pléyades...
y yo seguía allí mirando a Tara,
me había convertido en una estrella
y el corazón del mundo susurró
amor en cada mar y en cada océano,
amor en las montañas y en los ríos,
amor en las tormentas y en la lluvia.

Mi espíritu se unió a todas las Taras
y a Gaia primitiva en su viaje espiral
por un pasado maya, un vibrante presente
y un futuro estelar lleno de signos.

Y entonces yo fui Tara
miré a esa mujer
que habitaba en los montes del temor
encapsulada en hombres envueltos en el pánico.

Y también vi a un hombre
vestido de Sol Negro
que cabalgaba errante por limbos infinitos
encriptado en mujeres
sumidas en la niebla más difusa.

De pronto los temores
cayeron diluidos en sal de oro
y el sueño se entregó a la locura de una mirada nítida.

Torbellinos de cuerpos plenos de hambre
de cometas sedientos de adn
me sedujeron
con fuerza tan caótica
en elipses perdidas,
por el espacio acústico del arte
o ribosomas plenos de energía.

Y Tara fue la nada
y el todo más feroz,
los animales llenos de ese instinto
y humanos invadidos
por la ceguera primigenia
de la emoción desnuda.

Las fuerzas de la historia
devinieron en trozos repartidos
en pequeñas porciones
de esencias ancestrales.

Y mi ser fue pupila
de la divinidad radiante y cósmica,
para ensoñar el Sol
con los ojos del agua.



Ana Muela Sopeña
.

4 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Es una alegría y un honor escuchar mi poema en tu portentosa voz, Rosa.

Un viaje cósmico que en tu voz es doble viaje.

Fascinante.
Graciasssss

Un beso agradecido
Ana

Perfecto dijo...

¡Que hermosura el poema de Ana con esta voz y esta musica! Viajar por las estrellas, sentir la caricia de las curvaturas del tiempo por espacios siderales, sentir que la grandiosidad del cosmos crece y se expande. Esa es la impresión que me llevo y que os agradezco..
Belleza en su mas pristina pureza.
Gracias, amigas mías, por ofrecernos esta hermosura.

Un abrazo.

Rosa Iglesias dijo...

Gracias Ana
Honor para mi recitarte este poema ta especial y tan excelente

Disfruto con tus universos esenciales traducidos a la palabra

Un abrazo amiga mía...Seguimos


Rosa

Rosa Iglesias dijo...

Gracias, Perfecto, por tu gran entusiasmo y tus comentarios tan explícitos y sinceros, tan amables y tan cariñosos

Un abrazo, amigo mío

Rosa