martes, 3 de julio de 2012

LOS HERALDOS NEGROS de César Vallejo







TRES LECTURAS de ROSA IGLESIAS

 



LOS HERALDOS NEGROS






Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


CÉSAR VALLEJO



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domingo, 1 de julio de 2012

EN TU VOZ de Carmen Sáiz Neupaver


 

                             LECTURA de ROSA IGLESIAS                                       




EN TU VOZ

A la poeta Rosa F. Iglesias






Levitan catedrales en tu voz
donde posa el asombro a sus cigüeñas
y los niños de todas las naciones
dejan al fin de padecer el mundo.
Ha debido colgarse de tus jarcias
la lucidez del lirio y de los arces
que rezan en la glotis, arbolados,
como oran en salmuera las olivas.
Hay un cántaro de tildes y asonancias
que retozan de gozo en el columpio
donde ponen sus nidos los acentos
y un velaje de hinojo empuña el bosque
soñado por la flor de sus umbelas.

Maniobras bajo el humo movedizo
con la garganta abierta hacia los puentes
un tántrico milagro de lactancia
que prospera en los tímpanos de golpe.
Si alguien pregunta, Rosa, qué perpetran
en la noche tus hélices vocales
no sé que contestaras. No lo sé.
Fermentan las hipótesis que brincan
en el pálpito a ras de los magnolios
y toda conjetura es un litigio
de salitre ladrándole a los pájaros.

No sé que respondieras si preguntan
qué gamuza de garzas escogió
a tu voz para cubrirla.

Qué paz para los peces
si el mar te oyera…


®M. Carmen Sáiz Neupaver



Música de Ludwig van Beethoven